Get back to where you once belonged...
Como siempre, vuelvo.
Vuelvo a León, a las calles nevadas y
las casas con calefacción. A saludar a familiares que apetece ver y
a aquellos a quien no valdría la pena revisitar. Vuelvo a la
Catedral y la plaza Mayor y el Húmedo y los cortos. A la radio como
medio de información. Vuelvo a pasear por la Calle Ancha, a los
jardines y las avenidas. Vuelvo a echar de menos mis guantes. Vuelvo
a estar aislado de Internet, a buscar wifi por la calle o elegir un
bar según si ofrece conexión.
También vuelvo a este refugio mío, a
mi pequeña casa en blanco sobre negro. Ahora sé que es algo menos
privado de lo que imaginé una vez: más de una pudo curiosearlo casi
sin conocerme gracias a Google, y además una vez das la dirección a
alguien puede seguir viniendo aunque no quieras. Aún así sigue
siendo un refugio. A pesar de Facebook, Twitter, Foursquare o
Whatsapp. Un sitio donde escribir y donde leerme, donde compartir con
la gente a la que quiero lo que vivo o lo que siento. Explicaros, por
ejemplo, que sueño con una perra-peluche que me tiene enamorado, o
como me irá por Londres en cuanto me instale allí. Intentar plasmar
(sin conseguirlo muy bien) la alegría que me produce una sonrisa. Y
sé que es posible que aquí ya no haya visitantes habituales, que no
me lea nadie (o casi... hola Reke). Pero eso es secundario: lo más
importante es escribirlo, y lo hago: por eso no deja de ser mi sitio.
Hablaba con mi pozo personal de
sabiduría y templanza y me decía que no recordaba cuanto llevaba
sin escribir en el blog, pero que posiblemente no pudiera explicar
nada malo ocurrido desde entonces. No es cierto, pero se acerca. Viví
desde el pasado enero momentos difíciles. Discutí, hice daño, tomé
decisiones complejas. Como siempre. No me gustó llegar a la
conclusión de que alguien a quien quieres acabará por hacerte daño
y es mejor alejarse, pero fue mejor que esperar a que pasara. Pero ha
sido un año afortunado. Uno en que muchas cosas me han ido bien y en
que he sonreído muchos días. Uno en que jugué a Magic mejor que
nunca y los resultados llegaron. Acabé perdiendo las rondas más
importantes pero al final tengo que quedarme con la gente a la que
volví a ver gracias a esos torneos. Muchas veces escribí sobre un
“nuevo Omar”, alguna lectora me preguntaba por qué nuevo y no
una evolución del antiguo. Quizá era precisamente eso y necesitaba
separarme de lo malo que acarreaba. Ahora no soy nuevo, soy Omar y me
he convertido en mucho de aquello que quería ser. Sí, soy un
afortunado.
Vuelvo, también a todo aquello que
supone la intersección de esas dos vueltas. Vuelvo al Gran Café,
con wifi y buena compañía, al mercadillo de Navidad para comprar
artesanía con la ilusión de que guste, al mosto con cabracho o
patatas con queso obv. Vuelvo a jugar a Magic aquí y resulta que
sigue jugando la misma gente y por algún motivo se acuerdan de mí.
Vuelvo a recordar otros inviernos pasados aquí, los besos debajo del
balcón una noche de diluvio, la comisaría a las seis de la mañana,
echarla de menos porque me quería y al año siguiente porque no me
quería.
Recuerdo un “Espero que vaya bien con
Bea” y sonrío ante la ironía. Porque al final sí que fue bien
aunque fuera con otra Bea. También andaluza y rizosa (aunque rubia
xD), me descubrió lo que es querer sin pensar en uno mismo. Y tengo
que intentar aprovecharlo aunque no sepa muy bien qué he hecho para
merecerme que me quieran así. Londres puede ser un nubarrón
cercano, pero también está Viena en el horizonte. Planes de futuro,
fiestas a las que acudir juntos. Presentaciones incluidas. Muchas
películas y series por ver, noches por compartir.
Y es que empieza un nuevo año y
vuelvo, y os deseo que 2013 sea tan bueno con vosotros como conmigo
lo fue 2012. Yo me propongo hacer el mío todavía un poco mejor. Y
es que, gracias a mí pero también a vosotros, vuelvo pero también
(casi) siempre
vuelo.
5 Comments:
I was here ;-)
¿Te vas a Londres a vivir? :-/
La perra-peluche esta deseando verte. Cada noche me dice q echa d menos a papa. Por los nubarrones dw, los dias de tormenta pueden ser muy bonitos. No te preocupes, bailaremos juntos en Viena... Y en otros muchos sitios x descubrir juntos.
Vuelves a hablar con peluches inanimados?? No hemos aprendido nada??
No hombre... esta perra parece un peluche por lo suave y amorosa pero es un bicho de verdad =)
Bnevingut again! :)
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