viernes, enero 13, 2012

De bucles rotos y ciclos que empiezan

Como corresponde, echo la vista atrás.
No sólo porque hayamos terminado un año, también porque acaban más cosas. Por ejemplo, ese largo embarazo que empezaba en marzo pasado hasta poder decir que estoy ante un “yo” diferente.
Todo camino de cambio es largo, tortuoso y esforzado, y el mío no ha sido una excepción. Para encontrar los primeros posts etiquetados como “nuevo omar” en este blog hay que irse casi 5 años atrás. Y aún así, el cambio de este año ha sido diferente. Es curioso, conseguir tanta mejoría siguiendo el consejo de quien después conspiró para joderte. Quizá eso también sea el karma.

Hace casi un año escribía (y no solo aquí) sobre mis debilidades: hablaba de problemas de autoestima y de intolerancia a las frustraciones. De explotar como consecuencia de acumular rabia. De inestabilidad y de evasiones. De quien no quería ser.
Entendí esa rabia, y le expliqué que ya no era su momento. Débil, tuvo que retirarse. Ahora vive cómoda en su pequeña jaula en mi interior, y sin demasiado interés en salir de ella. Aprendí a vivir las cosas desde muchos puntos de vista, y a cambiar “frustración” por “oportunidad”. Desafilé las palabras sin dejar de cuidarlas, y dejé de decir que se me da bien escuchar para empezar a hacerlo. Me di cuenta de que podía controlar las cosas que me empujaban.

Y sí, también me alejé de relaciones perniciosas.

Pasé tiempo solo, más que nunca en 10 años, y disfruté de ello. Me independicé, y mi casa fue solo mía (y de mi “familia”). Había sexo, pero ningún vínculo más allá del colegueo. Huí del perfil de enganche que ya conocía.

Luego hubo quien de alguna manera me demostró que quería remar cerca de mí. A su extraña y retorcida manera, sí. Pero ahí sigue, con sus mareas y mis dudas, tan lejos y tan cerca, a un ritmo que me descoloca pero que me vuelve idiota. Para bien, se entiende. Que hace que se me olvide todo, que las preocupaciones se disuelvan y que sonría sin más. Y espero que siga ahí por mucho tiempo, y que ese vínculo siga funcionando tan bien. O mejor.

Acabo un ciclo, y lo hago con todo por delante. También este año aprendí que lo de hacer méritos no era lo mío, y que (casi siempre) disfrutaba más jugando que arbitrando. Así que los recortes de mi casa tendrán que ser en otras cosas, porque a torneos voy a seguir yendo… y encima últimamente no se me dan mal. A ver si este año también sigue mejorando este aspecto.
Así que hago recuento y tengo gente que vale la pena, quien me apoya y quien me mima, un trabajo que me apasiona y hobbies que me mantienen en contacto con amigos lejanos (y no tanto). Propósitos, ilusiones, y un pequeño trozo de cielo donde cumplirlas. Fue un embarazo largo, pero volver a nacer mola bastante, sobre todo cuando puedes elegir.

No sé vosotros, pero yo ya tengo ganas de comerme este año a mordicos.

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2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

I was here, and there ;)

1/24/2012 9:57 a. m.  
Anonymous Nev said...

Me surge una duda, Doc. No paras de decir "nuevo Omar". ¿Por qué? No preferirías "mejorado"?

Ya sabes, "yo soy yo y mis circunstancias". Esas circunstancias son las que llevan a cambiar, evolucionar (o digievolucionar en el caso de algunos), pero no se puede partir de cero.

No se puede eliminar la parte que te gustó menos (del mundo o de ti) y esperar que, además, no te afectara.
Asumir el pasado, los errores... sin eso, creo, es bastante difícil cambiar algo (que normalmente no es la personalidad el problema, sino el enfoque).

Por eso prefiero hablar de mejorar y no de "renacer".
Yo odiaría empezar de cero, prefiero saber lo que sé. Por jodido que sea.

4/02/2012 3:02 a. m.  

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