domingo, octubre 16, 2011

They say he wandered very far...

...over land and sea...

Tengo la suerte de escribir esto al lado de una ventanilla con vistas a los Alpes. En el camino, un par de horas hasta el aeropuerto de Barcelona, lo cual más o menos quiere decir que en breve empezaré a prepararme para volver a escaparme.
Y es que puede que tenga este blog algo abandonado, pero, como siempre, esto no debe ser una preocupación para los lectores, más bien al contrario: cuando uno se encuentra bien, y tiene tantas ocupaciones pendientes de resolver, es difícil encontrar un rato para escribir y algo que valga la pena contar. Sólo quien ha tocado fondo tiene algo que decir, me confesó hace cientos de años un ángel terrible. Aun así, puedo explicar mis aventuras por Europa, y añadir algunas fotos, que se que os gustan.

Mis dos meses de vivir en un aeropuerto empezaron hace 3 semanas en Madrid, lugar tan despreciado en el pasado y al que, tengo que reconocer, le he cogido cierto cariño. Quizá es porque en el corazón de esa ciudad caótica y fea vive un montón de buena gente, o puede que sea una cuestión de experiencias, el caso es que un servidor ya se conoce ese metro desorganizado e incluso es capaz de llegar en 20 minutos del aeropuerto a su mesa de draft, así que la capital del reino empieza a ser un destino cómodo. En cuatro meses volveré a estar ahí, aunque si el tiempo y el dinero lo permiten, quizá me escape antes a visitar a ese pez que en esta ocasión se me escapó.
Tras volver a vestir el negro fuera de Barcelona, el fin de semana siguiente tocaba plan lúdico total: había que viajar a Italia a jugar un GP, y aunque abrí regular, construí mal y tuve todavía peor suerte, la buena compañía hizo que no le perdiera la sonrisa al día (casi) nunca. No quiero dejarme a ninguno de los que me arrancaron una carcajada durante el finde así que… gracias a todos :) En realidad, Thalai y yo habíamos ido allí a jugar Legacy, y eso es lo que hicimos, con buenos resultados y buen sabor de boca como pequeño premio a la preparación y la concentración. Y verse en el top20 de España siempre motiva a seguir esforzándose, claro.

No hacer vacaciones en verano tiene ventajas como poder cogerse el lunes libre para volver de Italia, trabajar el martes, pasar la mañana del miércoles en la cama como buen festivo, hacer la maleta, y salir el jueves directo del curro al aeropuerto para Munich, porque también te has cogido el viernes libre.
Y es que cuando te hacen el cartel de un festival a medida, no queda otra sino asistir, aunque sea en Alemania. O quizá precisamente por ser en Alemania, en una ciudad que acoge a ese metalero enamoradizo que tengo por amigo. Entre visitarle a él o ir al festival, todavía no tengo claro cuál era el motivo real y cuál la excusa. El caso es que ha sido un viaje relámpago fantástico, lleno de risas y de momentos extraños, como cuando me bebí un té caliente, con bolitas de gelatina de lichis, en un vaso de Hello Kitty.



Que estaba bueno, sí, aunque no era comparable a la botella de 1 litro de Red Bull “genérico” que pude agenciarme en un supermercado a precio de risa. Está claro que para algunas cosas Alemania sigue siendo la tierra prometida (¡no, no me lo tomé yo todo!)



O comprobar que, aunque no nos veas, aunque quizá te parezcamos borrosos… estamos en todas partes, y somos Legión.







En resumen, vuelvo de esta escapada, con su más que positivo balance, y tengo que empezar a pensar en poner otra lavadora, porque solo quedan 5 días hasta mi vuelo a Amsterdam, para un torneo que, esta vez sí, tengo preparado. Luego vendrá el congreso de Oviedo (con el psiquiatra más divertido y borracho que conozco), y casi seguido, el viaje del año, mi excursión a California que, como imaginaréis, aún tengo por planificar. ¿San Diego, Los Angeles, Las Vegas? Lo único seguro es que voy a pasar unos días fantásticos en San Francisco, y que me lo merezco.
Os seguiré contando, porque también me merezco, dicen (yo todavía no puedo asegurarlo), todo lo que dejo en casa con cada avión que me lleva por ahí hacia nuevas aventuras. Y que, en realidad, es lo que le da sentido a todo. Todo ello es la Ítaca que me impulsa a nuevas odiseas. Y eso sois vosotros. Y bueno, creo que ya lo sabéis, pero también sois quien hacéis que, con vuestros abrazos, sonrisas, besos, caricias o risas... algunas veces, vuele.

Como cuando sonrío escribiendo esto a 10.000 metros de altura.

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2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

I was here :P

10/16/2011 11:33 a. m.  
Blogger La Rizos said...

Si, si, mucha foto de téses raros. Pero habrás comido, ¿no? ¿Andestán las tortillas? xD

10/18/2011 6:21 p. m.  

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