domingo, mayo 22, 2011

Te mentiría...

...si te digo que no puedo,
que si me dejas no voy a sobrevivir
Te mentiría pues de amor nadie se muere…

Hace ya bastantes semanas que el sentimiento de pérdida se fue desvaneciendo. No fue de manera totalmente involuntaria, pero sí que tuvo un importante componente racional. Algo muy importante de este proceso consiste en poner en perspectiva eso que, presuntamente, has perdido. Y el punto clave para mí fue poder responderme: sólo has perdido una tía. Ya has pasado por ello, y es una más.

Esto, lógicamente, tiene más miga de la que expresa la frase. Tras una ruptura, lo normal es sentir que has perdido todos esos momentos que viviste con esa persona. Más si hacen todo lo posible por demostrarte que fueron mentira. Pero poco a poco puedes darte cuenta de que no, que los momentos los viviste tú, y además eres capaz de atribuirte gran parte de la responsabilidad de haberlos vivido. De darte cuenta de que esa persona era con quien viviste esos instantes, no la responsable de ellos.

Y es que… ¿Qué tenía esa chica (o las anteriores) de diferente para hacerla irrepetible?. Cierta compatibilidad de carácter, sí, pero aunque estoy acostumbrado a que me llamen bicho raro, eso es algo que he ido encontrando, aunque sea en cuentagotas, durante toda mi vida. Seguiré encontrándolo. Además, compartir el tiempo con alguien que exacerba mis propios rasgos me trajo más de un problema. Ya lo decía mi adjunta responsable: antes de iniciar una relación, historia clínica y antecedentes familiares. Y huid lo más lejos posible de los TLP.

También hay que decir que aunque me haya dado cuenta de que más de una no era tan guapa como yo veía, estaba bastante buena. Creo que el sexo con alguien que te gusta de verdad y con quien eres compatible en la cama es lo único que todavía echo de menos esporádicamente. Pero todo es cuestión de seguir probando y llegará. Vivir solo es más complicado que encontrar quien te llene el tiempo y la cama, y no se me está dando nada mal.

…Te extrañaría por las tardes si me acuerdo…

De hecho, es la primera vez que estoy “solo”, sin ninguna chica a mi lado con lazos emocionales, tantos meses después de una separación. Esto ayuda a que sea también la primera vez que hago esta reflexión. Y separaciones he tenido unas cuantas. Anteriormente, desde que se acabó aquella historia de niños inocentes que creían en el primer amor verdadero, recuerdo haber pensado siempre que lo que había perdido era irrepetible. Ese era uno de los motivos, creo, para esa pose mía, entre el sadismo y la autodestrucción. De gritos de borracho y verdades “brutalmente honestas”. Mira que fui cretino, o crío, por no haber sabido afrontar las dependencias creadas.

Pequeño inciso: Lo curioso es que a ellas les gustaba esa manera de ser. De alguna manera, supongo que proyectaban sus propias flaquezas y dependencias en mi impostado discurso descarnado. Desde aquella niña perdida de ojos de color variable, pasando por la adolescente que quiso que su primera vez fuera con un Dr. House y dejó de sentirse atraída cuando consiguió un trato respetuoso, por la princesa de barrio que consiguió desengancharse de mí cuando empecé a tratarla mejor de lo que se merecía, hasta llegar a la zumbada que decide actuar de zorrita del psicópata al que definió como “una copia mala” de su novio. En fin. Mujeres. Fin del inciso.

Decía que desapareció el sentimiento de pérdida, y con ello exorcizo demonios del pasado. Porque no sólo la última es “sólo una tía”, también las pasadas. No todas son, además, mala gente, algunas me trataron bien. Pero eran, son, sólo una tía. Todas. Alguien único, claro, como cada persona. Pero nada fuera de mi alcance. He estado con chicas de físico espectacular, de una humanidad sorprendente, y en algún caso incluso gozaban de ambas cosas. Y es lo que seguiré haciendo, porque es lo que me gusta. No necesito a una tía para apoyarme, así que cuando esté con una será porque realmente es lo que quiero. En cuanto a las que se perdieron por el camino… pues lo siento por vosotras. Si no funcionó, es que no era vuestro destino llegar a compartir la vida con alguien como soy ahora, o con aquello en lo que me estoy convirtiendo. Quizá esté por ahí esa que sí lo merezca, quien sepa aportarme sin necesitarme (y sin que yo la necesite, claro). Y si todavía no la conozco, ya llegará. Al menos, por un tiempo.

…no te equivoques, el amor no me da miedo,
no te preocupes, lo que me hiciste
no me va a doler…

Lo que desplazó al sentimiento de pérdida, y todavía perdura, es el de traición. Y no me parece mal. Hubo traición, a conciencia. En poco tiempo me fallaron, me hirieron con toda la intención, la persona más cercana, alguien a quien consideré mi hermano, la chica con la que más tiempo he pasado en mi vida, y la que yo creía “mi mejor amiga”. En alguno de los casos, su única y enfermiza intención era joderme. Así que no creo que ese sentimiento de traición deba desaparecer. Lo conservaré en un frasco bien cerrado, bajo llave, como recordatorio y lección. Complementaria, por cierto, a la que me regalaron los que estos meses han actuado como esos amigos de verdad que, aunque no veas, siempre están ahí.

…te mentiría si te digo que yo vuelvo
a ser de nuevo alguna vez parte de ti…

La gente suele decir que perdona pero no olvida. No es que me guste llevar la contraria, pero yo esta vez lo haré de una forma diferente. El olvido será muy placentero. Y toda esa gente que decidió comportarse como escoria... ahora sí, se perderá poco a poco en las arenas movedizas del tiempo.

Forgotten… but not forgiven.

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