I en un plano seqüència...
...una frase magistral,
una dona es una dona,
no et preocupis, tant se val...
Hoy todo estaba pensado para escribir un post de felicitación. Gente a la que quiero, gente de mi “familia”, iba a pasar por un día importante, y quería compartir su felicidad. Luego las cosas se torcieron. Al menos pude estar ahí, y espero haber ayudado. Parece que las cosas pueden mejorar, pero las heridas realmente feas son difíciles de cicatrizar, y si lo hacen, siguen dejándote desfigurado.
No pretendo diciendo esto discutir directamente las decisiones de mis amigos, ni siquiera está en mi intención dar consejos al respecto. Pero sí que quiero aprovechar la circunstancia para hablar de otra cosa que ronda mi cabeza.
“Pensé que habías aprendido ya a pasar de quien pasa de ti”, me dijo hace poco una señorita, todavía no tengo claro si en tono cariñoso o sarcástico. Tiene narices que me lo digas tú, sí. Pero posiblemente tengas razón y todavía me falte en ese aspecto. Así que estos días me he dedicado a hacer precisamente eso, ir descartando a quien, más allá de las palabras, demuestra con hechos su poco interés en mí. Leí hace poco una cita relacionada: “Yo no puedo juzgar tus pensamientos porque no los oigo, sólo tus palabras. De la misma forma, yo no puedo juzgar tus intenciones, sólo tus actos, que es lo que veo, y a través de ello compongo tu imagen”. Food for thought para todos aquellos que hemos intentado justificar nuestros errores y eludir nuestras responsabilidades.
¿Significa esto que deba ignorar para siempre a aquellos (básicamente aquellas) para quienes he sido una opción y no una prioridad? Es complicado. La gente no cambia, pero evoluciona sin duda. Hace poco una colega psicóloga me decía que no concebía la posibilidad de serlo sin creer en esta posibilidad de modular la propia personalidad, y creo que esto se extiende (o debería) a todos los que trabajamos en salud mental. Pero ese es un proceso lento, y complicado, que requiere conciencia y mucha voluntad. Por ello, al final la experiencia nos dice que quien ha pasado de ti, volverá a hacerlo, quien se ha comportado como una zorra psicópata, lo terminará siendo de nuevo, y quien ha puesto cuernos a su pareja contigo, posiblemente te haga pasar por la misma experiencia. Fool me once y todos esos tópicos.
Por ello, si algunas de estas personas, cuya actitud he decidido responder pasando de ellas, quisieran reclamar de nuevo cierta atención, me temo que no valdría con declaraciones de intenciones (que, como decíamos, no son objetivables). Incluso aunque algunas me hayan ayudado en estos últimos meses duros. Debería ver el cambio ya hecho. En aras de mi salud mental, entre otras cosas. Aquí es donde debo discrepar con las decisiones de las que hablaba al principio, las de mis amigos. Para mí, primero cambiar, luego reanudar. Pero bueno, citando a otro compañero, “cada cual gestiona sus contradicciones como puede”.
Lo que sí debo decir es que, incluso desde lo difícil que me resulta comprender tus decisiones, tienes todo mi apoyo. Eres la persona más importante que he conocido, mi mejor amigo, el que ha estado ahí con sol, viento, nieve y lluvia, quien ha hecho todo lo posible por mí y, siempre, un poco más. Incondicionalmente. Eres mi contrapeso y mi conciencia, y ese apoyo que todavía me hace falta (cada vez menos, creo) para estabilizarme. Y podría decir muchas más cosas, pero creo que no hace falta y seguro que me rajarías por cursi. En fin, Miguelón… eres simplemente el más grande. Como tu nombre indica. Un abrazo.
una dona es una dona,
no et preocupis, tant se val...
Hoy todo estaba pensado para escribir un post de felicitación. Gente a la que quiero, gente de mi “familia”, iba a pasar por un día importante, y quería compartir su felicidad. Luego las cosas se torcieron. Al menos pude estar ahí, y espero haber ayudado. Parece que las cosas pueden mejorar, pero las heridas realmente feas son difíciles de cicatrizar, y si lo hacen, siguen dejándote desfigurado.
No pretendo diciendo esto discutir directamente las decisiones de mis amigos, ni siquiera está en mi intención dar consejos al respecto. Pero sí que quiero aprovechar la circunstancia para hablar de otra cosa que ronda mi cabeza.
“Pensé que habías aprendido ya a pasar de quien pasa de ti”, me dijo hace poco una señorita, todavía no tengo claro si en tono cariñoso o sarcástico. Tiene narices que me lo digas tú, sí. Pero posiblemente tengas razón y todavía me falte en ese aspecto. Así que estos días me he dedicado a hacer precisamente eso, ir descartando a quien, más allá de las palabras, demuestra con hechos su poco interés en mí. Leí hace poco una cita relacionada: “Yo no puedo juzgar tus pensamientos porque no los oigo, sólo tus palabras. De la misma forma, yo no puedo juzgar tus intenciones, sólo tus actos, que es lo que veo, y a través de ello compongo tu imagen”. Food for thought para todos aquellos que hemos intentado justificar nuestros errores y eludir nuestras responsabilidades.
¿Significa esto que deba ignorar para siempre a aquellos (básicamente aquellas) para quienes he sido una opción y no una prioridad? Es complicado. La gente no cambia, pero evoluciona sin duda. Hace poco una colega psicóloga me decía que no concebía la posibilidad de serlo sin creer en esta posibilidad de modular la propia personalidad, y creo que esto se extiende (o debería) a todos los que trabajamos en salud mental. Pero ese es un proceso lento, y complicado, que requiere conciencia y mucha voluntad. Por ello, al final la experiencia nos dice que quien ha pasado de ti, volverá a hacerlo, quien se ha comportado como una zorra psicópata, lo terminará siendo de nuevo, y quien ha puesto cuernos a su pareja contigo, posiblemente te haga pasar por la misma experiencia. Fool me once y todos esos tópicos.
Por ello, si algunas de estas personas, cuya actitud he decidido responder pasando de ellas, quisieran reclamar de nuevo cierta atención, me temo que no valdría con declaraciones de intenciones (que, como decíamos, no son objetivables). Incluso aunque algunas me hayan ayudado en estos últimos meses duros. Debería ver el cambio ya hecho. En aras de mi salud mental, entre otras cosas. Aquí es donde debo discrepar con las decisiones de las que hablaba al principio, las de mis amigos. Para mí, primero cambiar, luego reanudar. Pero bueno, citando a otro compañero, “cada cual gestiona sus contradicciones como puede”.
Lo que sí debo decir es que, incluso desde lo difícil que me resulta comprender tus decisiones, tienes todo mi apoyo. Eres la persona más importante que he conocido, mi mejor amigo, el que ha estado ahí con sol, viento, nieve y lluvia, quien ha hecho todo lo posible por mí y, siempre, un poco más. Incondicionalmente. Eres mi contrapeso y mi conciencia, y ese apoyo que todavía me hace falta (cada vez menos, creo) para estabilizarme. Y podría decir muchas más cosas, pero creo que no hace falta y seguro que me rajarías por cursi. En fin, Miguelón… eres simplemente el más grande. Como tu nombre indica. Un abrazo.
Etiquetas: amigos, conversaciones, homenajes
2 Comments:
Bueno, es un largo proceso, un largo camino... y por lo menos ya echaste a andar :)
Porcier, compartiré estrellato, pero he salío la primens... ¿ACASO SOY YO TU TELONERA? grrrrrr xDDD
Un besaco y ya sabes... ¡palante!
Bueno, tampoco sales la primera! digamos que eres la estrella invitada... pero el blog es mío :P
Palante :)
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