martes, febrero 15, 2011

The last fallen heroes...

...will defeat your forces,
thousands spirits calling;
on the furthest mountain,
I will see your fire
quenched by holy frost!...

Resonaba este himno en mis oídos y yo gritaba con ellos.
Saltaba, levantaba el puño y sonreía.
Era lo más cercano a un "battle cry" que he vivido: un montón de pequeñas voluntades enfervorecidas, unidas en una melodía, en unas palabras. Si en ese momento nos hubieramos encontrado un Phyrexiano despistado, seguro que acababa despedazado.

Sonreía, decía, y pensaba.

Hace mucho que no escuchaba a Rhapsody (of fire!) pero, aún así, son cosas que nunca se dejan. Llevaba mi camiseta de casi una década y mi sudadera regalada en el Rastro de Madrid, y recordaba cuando eran gran parte de la música en mis oídos. Cuando aquel crío que iba a segundo de Medicina recibió el préstamo de "Symphony of Enchanted Lands" (poco después de "Nightfall in Middle-Earth") y se quedó enganchado a ese metal barroco y épico. No sé quien sería si mi psiquiatra favorito no hubiera compartido conmigo esos dos "de los cinco mejores discos que tengo en casa", pero está claro que sería muy diferente (gracias melenudo).



Sonreía, y añoraba esos tiempos en que delante había un enemigo, en tus manos una espada, a tu lado un dragón y detrás de ti un pueblo que confía en tu valor. En que había princesas, antiguos reinos, y leales hermanos de armas (gracias reque por serlo todavía). En que la única traición posible es la del lugarteniente del Maligno, acuciado por su conciencia. Y donde siempre, pese a lo desesperado de la situación, había un rayo de esperanza.

...Glory, pride and bloodshed...

Sonreía, y pensaba. Hay que ser realmente especial para creer en los mundos que nos cuenta Rhapsody. Creer en blancos y negros y no haber conocido los muchos grises, ni sentirse desencantado por lo todopoderoso del sistema donde nos ha tocado vivir. En resumen, ser un crío. Y yo lo era, lo sé.

No obstante, cuando llegaba a mi casa, con tantas notas en los oídos y tarareando la épica "Rain of a thousand flames", todavía sonriendo, me di cuenta de que no podía ser tan difícil. De que quizá era eso lo que llevo tanto tiempo buscando. El espíritu de ese crío, que tiene fe y que sabe que lucha por lo correcto. Para eso están las grandes historias, como bien sabía Samsagaz.

Quizá pueda recuperar una parte de esa inocencia. Y quizá sea otro paso en ese camino hacia la autoaceptación. Si no... por lo menos seguro que me hace un poco más feliz.

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4 Comments:

Anonymous Pija Bieber salsera said...

Osea, yo respeto a los heavys y tal, pero el heavy no es música.....es ruido

2/16/2011 1:11 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

"Only brave hearts found the way"

;)

2/16/2011 9:58 a. m.  
Blogger La Rizos said...

Me parto con la believer xDDDDDD

La música hace milagros, como ya sabrás... y si este ruido te ayuda, te anima y te inspira, ¡adelante! ;)

2/16/2011 8:10 p. m.  
Anonymous Marina said...

No music, no life!

Un petó!

2/17/2011 2:53 p. m.  

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