I could stay awake...
...just to hear you breathing,
Watch your smile while you are sleeping,
While you’re far away dreaming,
I could spend my life, in this sweet surrender
I could stay lost in this moment… forever
Every moment spent with you, is a moment I treasure...
Recuerdo haber caminado por Copenhague con un mar de lágrimas brotando en el peor momento gracias a esta canción. Realmente aquel viaje (aquella huida) fue un punto de ruptura importante en mi vida. Lo cual, en retrospectiva, no fue realmente tan malo. A pesar de.
Cuatro años después (que se dice pronto), me doy cuenta casi por casualidad de que hay muchas cosas en mi vida que creía importantes y que se han desvanecido hasta convertirse en espectros. Una noche de cumpleaños en un hotel, un sofá verde aterciopelado, una madrugada a tres, "aquel invierno no paraba de llover"... un montón de recuerdos que, de repente, pasan de atormenarme a sorprenderme por su lejanía. Porque tengo que llamarlos con insistencia para poder recordarlos.
Siempre me he sentido orgulloso de ser lo suficientemente civilizado como para poder mantener cierta amistad tras una relación fallida. Y también he dicho siempre que yo jamás le negaré la palabra a alguien que me la dirija. Aún así, el caso es que mi relación con casi todo el mundo con quien haya estado implicado a nivel sentimental es prácticamente nula. En la mayoría de los casos ha sido su elección, pero aun así, no me parece mal. En el fondo, me temo, eran relaciones viciadas con gente a la que quizá sobrevaloré. Como personas o como amigas, no sé.
Y a pesar de todo, de mis declaraciones, de mis dudas, de mis despropósitos y de que el jodido mundo no desaparezca, me veo iniciando una relación. Bueno, no realmente iniciando. Retomando algo y a la vez empezándolo de nuevo. Aprendiendo a vivir contigo, pero esta vez de verdad. Porque al convencionalismo social de la fidelidad y la represión del deseo le pueden dar por culo, pero el caso es que, ahora mismo, el mundo sí desaparece. Y con quien quiero estar es contigo.
Aun así, ya lo dijo alguien que escribe mejor que yo: de todos los libros de fisiología, el capítulo más borroso es el primero. Y da miedo. Pero miro tu sonrisa mientras duermes, en nuestra cama, abrazada a un dragón de peluche, y sé que, en ese preciso momento, con mis cicatrices y las tuyas, con mi estúpido genio y tu insondabilidad, con tus gritos y mis silencios (o era al revés?), soy feliz y no necesito nada más.
Quizá venga el tiempo a estropearlo. Quizá llegue el punto en que no nos soportemos, en que deba incluirte en la lista de ex-relaciones que prefirieron tenerme fuera de su vida. Pero incluso si así fuera, sería diferente. Nuestros caminos se han cruzado demasiadas veces, somos demasiado especiales, nos conocemos demasiado bien. Somos, y habremos sido, demasiado importantes para convertirnos en espectros, pero es que si llega la encrucijada en que hemos de separarnos, creo que podremos asegurarnos de que siempre sea la penúltima.
Lo curioso es que todo el mundo habla del amor como algo que están seguros de haber sentido, de lo que son poseedores, y que los demás puede que entiendan o puede que no. Yo cada vez tengo más dudas. ¿Era amor aquella iniciación contra los elementos? ¿Lo era aquella autodestrucción recíproca y alocada? ¿O aquella vez que tan seguro estuve, aquella mole de sentimiento desesperado, esa conexión imposible entre dos personas que apenas se conocen? Durante demasiado tiempo, he intentado etiquetar sentimientos. Esto sí, eso no, aquello tal vez. Sinceramente, me da igual.
Lo único que puedo decir al respecto es que no he sentido esto antes. Que algo tienes de diferente que me vuelve gilipollas, y hace que cada vez que me doy la vuelta y me voy, sepa que vendería mi alma al diablo por volver a besarte y acunarte hasta que te duermas. Que cuando sueño contigo, ni el sueño más dulce lo conseguiría. Y es que siendo así de azucarada, no podía haber otra vocación para ti. Caminaremos juntos para conseguirlo, ya verás. Repartiendo cordura y dulzura al mundo. Quién lo iba a decir ;)
Empezaba hablando de lágrimas, y de una canción que ahora, de nuevo, me hace llorar. Así que acabaré citando a alguien que sabía de la vida cuando dijo sus últimas palabras: "I will not say: do not weep; for not all tears are an evil".
Te quiero.
Watch your smile while you are sleeping,
While you’re far away dreaming,
I could spend my life, in this sweet surrender
I could stay lost in this moment… forever
Every moment spent with you, is a moment I treasure...
Recuerdo haber caminado por Copenhague con un mar de lágrimas brotando en el peor momento gracias a esta canción. Realmente aquel viaje (aquella huida) fue un punto de ruptura importante en mi vida. Lo cual, en retrospectiva, no fue realmente tan malo. A pesar de.
Cuatro años después (que se dice pronto), me doy cuenta casi por casualidad de que hay muchas cosas en mi vida que creía importantes y que se han desvanecido hasta convertirse en espectros. Una noche de cumpleaños en un hotel, un sofá verde aterciopelado, una madrugada a tres, "aquel invierno no paraba de llover"... un montón de recuerdos que, de repente, pasan de atormenarme a sorprenderme por su lejanía. Porque tengo que llamarlos con insistencia para poder recordarlos.
Siempre me he sentido orgulloso de ser lo suficientemente civilizado como para poder mantener cierta amistad tras una relación fallida. Y también he dicho siempre que yo jamás le negaré la palabra a alguien que me la dirija. Aún así, el caso es que mi relación con casi todo el mundo con quien haya estado implicado a nivel sentimental es prácticamente nula. En la mayoría de los casos ha sido su elección, pero aun así, no me parece mal. En el fondo, me temo, eran relaciones viciadas con gente a la que quizá sobrevaloré. Como personas o como amigas, no sé.
Y a pesar de todo, de mis declaraciones, de mis dudas, de mis despropósitos y de que el jodido mundo no desaparezca, me veo iniciando una relación. Bueno, no realmente iniciando. Retomando algo y a la vez empezándolo de nuevo. Aprendiendo a vivir contigo, pero esta vez de verdad. Porque al convencionalismo social de la fidelidad y la represión del deseo le pueden dar por culo, pero el caso es que, ahora mismo, el mundo sí desaparece. Y con quien quiero estar es contigo.
Aun así, ya lo dijo alguien que escribe mejor que yo: de todos los libros de fisiología, el capítulo más borroso es el primero. Y da miedo. Pero miro tu sonrisa mientras duermes, en nuestra cama, abrazada a un dragón de peluche, y sé que, en ese preciso momento, con mis cicatrices y las tuyas, con mi estúpido genio y tu insondabilidad, con tus gritos y mis silencios (o era al revés?), soy feliz y no necesito nada más.
Quizá venga el tiempo a estropearlo. Quizá llegue el punto en que no nos soportemos, en que deba incluirte en la lista de ex-relaciones que prefirieron tenerme fuera de su vida. Pero incluso si así fuera, sería diferente. Nuestros caminos se han cruzado demasiadas veces, somos demasiado especiales, nos conocemos demasiado bien. Somos, y habremos sido, demasiado importantes para convertirnos en espectros, pero es que si llega la encrucijada en que hemos de separarnos, creo que podremos asegurarnos de que siempre sea la penúltima.
Lo curioso es que todo el mundo habla del amor como algo que están seguros de haber sentido, de lo que son poseedores, y que los demás puede que entiendan o puede que no. Yo cada vez tengo más dudas. ¿Era amor aquella iniciación contra los elementos? ¿Lo era aquella autodestrucción recíproca y alocada? ¿O aquella vez que tan seguro estuve, aquella mole de sentimiento desesperado, esa conexión imposible entre dos personas que apenas se conocen? Durante demasiado tiempo, he intentado etiquetar sentimientos. Esto sí, eso no, aquello tal vez. Sinceramente, me da igual.
Lo único que puedo decir al respecto es que no he sentido esto antes. Que algo tienes de diferente que me vuelve gilipollas, y hace que cada vez que me doy la vuelta y me voy, sepa que vendería mi alma al diablo por volver a besarte y acunarte hasta que te duermas. Que cuando sueño contigo, ni el sueño más dulce lo conseguiría. Y es que siendo así de azucarada, no podía haber otra vocación para ti. Caminaremos juntos para conseguirlo, ya verás. Repartiendo cordura y dulzura al mundo. Quién lo iba a decir ;)
Empezaba hablando de lágrimas, y de una canción que ahora, de nuevo, me hace llorar. Así que acabaré citando a alguien que sabía de la vida cuando dijo sus últimas palabras: "I will not say: do not weep; for not all tears are an evil".
Te quiero.
Etiquetas: nuevo omar, reflexiones, vida en pareja
7 Comments:
Eres idiota por escribir estas cosas cuando tengo la regla, que sabes que me pongo muy sensiblona y llorona.
Sólo tengo dos palabras:
Toki y takeru
Et(us, vaja!) desitjo el millor :))
Muacc
Me cago en tus muelas! que me has emocionado, fil de puta!
Me encantan los momentos en que haces llorar de emocion y alegría, y con esto me temo que lo has conseguido, y no solo con la afortunada :)
nah, nah, paparruchas.....Aquí muxo rajar, muxo "se dice me ha gustado; no, te quiero" y luego os volveis aquello de lo que renegais, robais flores para impresionar a una chica y os volveis calzonazos...vaya mierda de Heavies xDDDD
Que lejos queda ya ese san juan... ;)
Sin duda, a veces alucino con tus palabras xDDD, suerte de la Zypre, pero weno, creo que lo que he leido no es una alucinación.. o sí, vete a saber, con lo que estás aprendiendo, lo mismo has utilizado tus queridos fármacos para inducirte este amor tan poco omariense que por aki describes..
Ver para creer? xDDD
Seguro que en el proximo partido del UESA no estás tan dócil y romanticón... pq si lo estas me piro ¬¬
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