Queda lejos aquel mayo...
...queda lejos Saint Dennis,
que lejos queda Jean Paul Sartre, muy lejos aquel París,
sin embargo a veces pienso que al final todo dio igual:
las ostias siguen cayendo sobre quien habla de más...
Esto no dejaba de canturrearlo un servidor mientras paseaba por el Quartier Latin, ese barrio de París donde la gente empezó a creer en la playa bajo los adoquines, y en ese "otro mundo es posible" que parece que hayan inventado ahora cuatro gafapastas alternativos. En realidad, en esa idealizada (por fallida, supongo) revolución popular florecieron la imaginación, la creatividad y las ganas de construir algo mejor, junto a la rabia, el odio al opresor y las ganas de destruir un orden podrido por dentro. "Prohibido prohibir", "La imaginación al poder", "El aburrimiento es contrarrevolucionario", "Vine, vi, creí", "Seamos realistas, pideamos lo imposible" o "La revolución es increíble porque es real" son algunos de los slogans inmortales que nos dejó ese mes para la utopía.
El caso es que, como nos recuerdan de vez en cuando, el 68 pasó.
Y perdimos.
Bueno, perdieron, y con ellos perdimos nosotros. Creo que, desde entonces, solo se han acuñado otro tipo de slogans, más desencantados pero más lúcidos ante la inmutable realidad del sistema que lo engulle todo mientras se pueda comprar o vender. Siempre me gustó aquél de "Aunque todo esté perdido, siempre queda molestar". Hace tiempo que vengo hablando con la gente más cercana de ello, de la integración de todo movimiento anti-sistema dentro del sistema. Véase esta reflexión sobre ello.
Recomiendo especialmente sobre esto la escena de Matrix (Reloaded) en que Neo llega ante "El Arquitecto", y este le revela que sí, es un elegido. El sexto concretamente. Y que, como todo lo demás, es algo que entra dentro de los planes, que toda la "rebelión" que lleva a sus espaldas es exactamente lo que esperaban de él (y necesitaban!) aquellos contra los que pretendía rebelarse.
Creo firmemente que esto es en lo que nos hemos convertido aquellos que pretendemos luchar contra el sistema. En un público más al que venderle cosas, en una parte necesaria para poder perpetuar su dictadura eterna, incluso en un pilar para poder enseñar al resto de la sociedad, a ese 99% adormilado, que todas las medidas de control, de alienación, de despersonalizacion, son necesarias. No luchamos contra el sistema, somos una de sus armas. Cuanto antes lo asumáis, antes podremos pensar en nuevas formas de cambiar un mundo injusto, cruel y repugnante. Yo estoy en ello, pero todavía no se me ocurre nada. Eso sí, me da cierta pena la postura tan infantil de alguna gente al respecto. Citando de nuevo al Arquitecto: "La negación es la más predecible de las reacciones humanas".
...que tras tanta barricada,
y tras tanto puño en alto y tanta sangre derramada,
al final de la partida no pudisteis hacer nada,
y bajo los adoquines no había arena de playa...
El caso es que paseaba yo por encima de esos adoquines, ahora ya asfaltados para evitar tentaciones playeras (y lanzamientos peligrosos),
y, como quien pasea por el Infierno de Dante, "abandonaba tras entrar allí toda esperanza". Ya sabíamos que la gente no va a cambiar, y ahora veo como algo evidente que esto es lo que hará, precisamente, que el Sistema nunca cambie, que haya enraizado hasta nuestra médula algo basado en la desigualdad, en la explotación, en el abuso y la desilusión.
Y aún así...
... algunas veces, sigo volando.
Porque a pesar del sistema, a pesar de la mayoría de la gente, aún quedan personas que vale la pena conocer. A quien vale la pena hablar y escuchar, abrazar, acariciar, hacer reír o besar. Con quien te irías hasta el fin del mundo y no echarías demasiadas cosas de menos.
Y si el fin del mundo sale algo caro, resulta que París, precisamente París, aquella cuna y tumba del mes que quiso cambiar el mundo y solo nos cambió a nosotros, tampoco es un mal sitio para escaparse y sonreir comiendo pasteles y corriendo de un sitio a otro para poder ver esta ciudad-maquetagigante.
Aunque no sea recomendable.
Aunque no tenga alas.
Aunque me esconda en los portales, para evitar que os cortéis, con mi fracaso de cristales.
Abrazos.
que lejos queda Jean Paul Sartre, muy lejos aquel París,
sin embargo a veces pienso que al final todo dio igual:
las ostias siguen cayendo sobre quien habla de más...
Esto no dejaba de canturrearlo un servidor mientras paseaba por el Quartier Latin, ese barrio de París donde la gente empezó a creer en la playa bajo los adoquines, y en ese "otro mundo es posible" que parece que hayan inventado ahora cuatro gafapastas alternativos. En realidad, en esa idealizada (por fallida, supongo) revolución popular florecieron la imaginación, la creatividad y las ganas de construir algo mejor, junto a la rabia, el odio al opresor y las ganas de destruir un orden podrido por dentro. "Prohibido prohibir", "La imaginación al poder", "El aburrimiento es contrarrevolucionario", "Vine, vi, creí", "Seamos realistas, pideamos lo imposible" o "La revolución es increíble porque es real" son algunos de los slogans inmortales que nos dejó ese mes para la utopía.
El caso es que, como nos recuerdan de vez en cuando, el 68 pasó.
Y perdimos.
Bueno, perdieron, y con ellos perdimos nosotros. Creo que, desde entonces, solo se han acuñado otro tipo de slogans, más desencantados pero más lúcidos ante la inmutable realidad del sistema que lo engulle todo mientras se pueda comprar o vender. Siempre me gustó aquél de "Aunque todo esté perdido, siempre queda molestar". Hace tiempo que vengo hablando con la gente más cercana de ello, de la integración de todo movimiento anti-sistema dentro del sistema. Véase esta reflexión sobre ello.
Recomiendo especialmente sobre esto la escena de Matrix (Reloaded) en que Neo llega ante "El Arquitecto", y este le revela que sí, es un elegido. El sexto concretamente. Y que, como todo lo demás, es algo que entra dentro de los planes, que toda la "rebelión" que lleva a sus espaldas es exactamente lo que esperaban de él (y necesitaban!) aquellos contra los que pretendía rebelarse.
Creo firmemente que esto es en lo que nos hemos convertido aquellos que pretendemos luchar contra el sistema. En un público más al que venderle cosas, en una parte necesaria para poder perpetuar su dictadura eterna, incluso en un pilar para poder enseñar al resto de la sociedad, a ese 99% adormilado, que todas las medidas de control, de alienación, de despersonalizacion, son necesarias. No luchamos contra el sistema, somos una de sus armas. Cuanto antes lo asumáis, antes podremos pensar en nuevas formas de cambiar un mundo injusto, cruel y repugnante. Yo estoy en ello, pero todavía no se me ocurre nada. Eso sí, me da cierta pena la postura tan infantil de alguna gente al respecto. Citando de nuevo al Arquitecto: "La negación es la más predecible de las reacciones humanas".
...que tras tanta barricada,
y tras tanto puño en alto y tanta sangre derramada,
al final de la partida no pudisteis hacer nada,
y bajo los adoquines no había arena de playa...
El caso es que paseaba yo por encima de esos adoquines, ahora ya asfaltados para evitar tentaciones playeras (y lanzamientos peligrosos),
Y aún así...
... algunas veces, sigo volando.
Porque a pesar del sistema, a pesar de la mayoría de la gente, aún quedan personas que vale la pena conocer. A quien vale la pena hablar y escuchar, abrazar, acariciar, hacer reír o besar. Con quien te irías hasta el fin del mundo y no echarías demasiadas cosas de menos.
Y si el fin del mundo sale algo caro, resulta que París, precisamente París, aquella cuna y tumba del mes que quiso cambiar el mundo y solo nos cambió a nosotros, tampoco es un mal sitio para escaparse y sonreir comiendo pasteles y corriendo de un sitio a otro para poder ver esta ciudad-maquetagigante.
Aunque no sea recomendable.
Aunque no tenga alas.
Aunque me esconda en los portales, para evitar que os cortéis, con mi fracaso de cristales.
Abrazos.
Etiquetas: anarquismo, reflexiones
1 Comments:
Y si el fin del mundo hay que verlo en dos días, se ve en dos días ^^ Aunque no dÉ tiempo ni de parar a comer y haya que alimentarse a base de los bollos que vamos a ver xD
Y me cawen el sistema, que por intentar cargarselo te cobran 4,30 por un puto café con leche Lavazza, si si, el mismo que servía yo en el restaurante... Siesque...
Publicar un comentario
<< Home