Veinticinco
La primera vez que pensé que iba a cumplir veinticinco años, lloré. Estaba en la cama, sin pensar en nada en concreto, y entonces me vino a la cabeza lo cerca que estaba mi cumpleaños (era Navidad) y lo que significaba llegar al famoso "cuarto de siglo". También recordé como fue en ese cumpleaños en el que aquella princesa, la que fue la estrella más brillante del firmamento para acabar ahora como una sombra difusa, se bajó del cuento. Aparentemente, del suyo, pero luego quedó claro que con ello estaba también bajándose del cuento de mi vida. Quizá yo también tenía que cambiar mi vida. Ya sabéis, estar mas cerca de los 30 que de los 20 es lo que tiene, y todas esas frases tópicas que, previsiblemente, me cayeron en forma de "felicitación" el día en cuestión. El tema me superaba. Lloré contra la almohada hasta dormirme.
Y sin embargo aquí estoy, entero, sonriente, bebiendo la vida a grandes tragos porque no sé cuanto tiempo más voy a poder hacerlo. Disfrutando de todo a mi manera, sin renunciar a mis principios (o al menos no siempre ;)), e intentando llegar siempre a esos objetivos, todavía semidesconocidos, que hagan que este sea, simplemente, un buen viaje.
Después de muchos días de escribir, borrar y reescribir, hoy entendí (gracias Marc, por alguna razón siempre sabes estar cuando eres necesario) que no había que explicar más. Que no necesitaba escribir un ensayo sobre todo esto, precisamente por el hecho de estar bien. Sin más adjetivos, bien. Y que si siguiera escribiendo, sería para justificarme ante otra gente que, alguna se lo merece más y otros menos, pero no es lo que quiero hacer. Así que con quien tenga que hablar ya hablaré, pero esto se queda aquí. Y mis 25, me temo que también han venido para quedarse! :P
Abrazos de este bloggero intermitente que, de nuevo, se propone actualizar regularmente.
Y sin embargo aquí estoy, entero, sonriente, bebiendo la vida a grandes tragos porque no sé cuanto tiempo más voy a poder hacerlo. Disfrutando de todo a mi manera, sin renunciar a mis principios (o al menos no siempre ;)), e intentando llegar siempre a esos objetivos, todavía semidesconocidos, que hagan que este sea, simplemente, un buen viaje.
Después de muchos días de escribir, borrar y reescribir, hoy entendí (gracias Marc, por alguna razón siempre sabes estar cuando eres necesario) que no había que explicar más. Que no necesitaba escribir un ensayo sobre todo esto, precisamente por el hecho de estar bien. Sin más adjetivos, bien. Y que si siguiera escribiendo, sería para justificarme ante otra gente que, alguna se lo merece más y otros menos, pero no es lo que quiero hacer. Así que con quien tenga que hablar ya hablaré, pero esto se queda aquí. Y mis 25, me temo que también han venido para quedarse! :P
Abrazos de este bloggero intermitente que, de nuevo, se propone actualizar regularmente.
Etiquetas: nuevo omar, reflexiones
4 Comments:
Bueno, ahora mismo no estas más cerca de los 30, estás a medio camino ;)
Aunque a veces me cueste entenderte, (yo los años los cumplo con alegría todavía... Seré rara? seré niña?), me gusta verte como avanzas siempre ^^
Bien es un muy buen adjetivo. Para mi gusto, uno de los mejores.
Así que eso...
Besus de kesu ^^ uuuu! Y k toki doki
A veces los cuentos no se acaban aunque el libro deje de escribirse...
Me alegro de que el tuyo siga su curso, repleto de batallas que librar y metas por conseguir.
Cuídate.
Ya he comentado alguna vez la rabia que me dan los comentarios anónimos?
Jajajaj... y esta vez no soy yo, que los míos ya sabes que van con firma personal.
No estoy de acuerdo con el post, como te dije ayer, y creo que no hace falta añadir más, ayer ya me expliqué.
Además, este tono tan sentimentalón no me va, ya lo sabes. xDD
Y los libros que dejan de escribirse... caen en el olvido, que es casi lo mismo (sólo hay que recordar al pobre tylz).
Que libres muchas batallas, pero que no sea borracho contra chulitos de marina. xDDDDD Besos, anda...
Publicar un comentario
<< Home