martes, agosto 21, 2007

La Caldera

El domingo pasado, último antes de salir de viaje otra vez, tenía que arbitrar un PTQ. Al final eso no pasó. Pero la noticia del día fue que recordé durante gran parte del día el comentario que me dejó un verdadero ser resplandeciente (cuando quiere). La caldera siempre puede reventar.


Y, durante todo el día, pese a los acontecimientos que no paraban de aumentar la presión, me dediqué a mirar a mi interior y descargar vapor cada poco, en constantes per inofensivas ráfagas. Creo que ese control es algo que he descubierto hace muy poco, y me temo que tiene que ver con haber recordado ese comentario en el momento justo.

Eso consiguió tenerme todo el día sano y salvo, pero poco a poco fui recordando (aunque necesité ayuda) la noche antes... donde la caldera, parece ser, se puso al 150% y rozó la explosión. Eso me dejó bastante chafado, pero cierta conversación oportuna hizo que pudiera ver las cosas de otra forma. Y sí, he vuelto a salir, y he vuelto a beber, pero con mesura, y no ha vuelto a pasar. Y, con suerte, no volverá a pasar. Parece que últimamente tengo la suerte de cara, y la persona adecuada al lado, con las palabras adecuadas. Gracias, hermanito, gracias, personajilla. Estas vacaciones no hubieran sido lo mismo sin vosotros.

Y mi caldera sigue más cuidada y estable que nunca... y yo puedo sonreir :)

Etiquetas:

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Me alegra sinceramente oirte decir eso.
La proxima vez, me toca a mi, y me tendras que ayudar a recordar lo que pasó la noche anterior.

Un megasuperbesazo

8/21/2007 2:16 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home