Delete
Borrar cosas puede parecer fácil en la teoría, pero nunca lo es. Al menos las cosas importantes. Una hora con el dedo sobre el "delete" para borrar una dirección de MSN, un muñequito verde, una foto que adoras, una persona al fin y al cabo... de tu messenger. De tu vida. Y al final aprietas, borras.
Delete.
Y claro, no puedes quedarte ahi. Porque de vez en cuando tienes la tentación de decir algo. De compartir lo que piensas. De recordarle aquello que... así que respiras hondo, coges el móvil, buscas su teléfono y borras. Por tu bien, por tu cordura.
Delete.
Entonces te das cuenta de lo más difícil, que es borrar los pensamientos. Y los recuerdos te asaltan a cada esquina, en cada rincón de aquella casa donde nacieron tantas cosas. Y llegas al punto en que no te impotaría borrar TODA tu memoria, empezar de 0, sólo para no tener ese lastre negro en tu cabeza. Pero aunque no puedas (para cuando el aparatito de los Men in Black en las tiendas?), vas poco a poco metiendo cosas debajo de la alfombra, pensando en otras cosas, agradeciendo a esa gente que realmente vale la pena su ayuda, su apoyo en los peores momentos. Porque han conseguido volver a hacerte sonreir, aunque sea a ratos.

...Wake me up,
when september ends...
Y, ya que estás, sigues borrando y haciendo limpieza en tu vida. Aquella zorra a la que le importas una mierda, aquel "amigo" que "tanto" se ha interesado por ti en los malos momentos, aquél contacto que solo te aporta mierda, ese teléfono que ya no quieres para nada...
Delete. Delete. Delete.
Al final, acabas llegando al fondo. A los restos de "corazón" que pudieran quedarme. A los sentimientos. Al "amor". A las malditas Navidades y su hipócrita felicidad. A A siquiera confiar en alguien. Nunca más. Nunca, nunca más, volverá a hacerme alguien el daño que me hizo ella.
Delete.
Delete.
Y claro, no puedes quedarte ahi. Porque de vez en cuando tienes la tentación de decir algo. De compartir lo que piensas. De recordarle aquello que... así que respiras hondo, coges el móvil, buscas su teléfono y borras. Por tu bien, por tu cordura.
Delete.
Entonces te das cuenta de lo más difícil, que es borrar los pensamientos. Y los recuerdos te asaltan a cada esquina, en cada rincón de aquella casa donde nacieron tantas cosas. Y llegas al punto en que no te impotaría borrar TODA tu memoria, empezar de 0, sólo para no tener ese lastre negro en tu cabeza. Pero aunque no puedas (para cuando el aparatito de los Men in Black en las tiendas?), vas poco a poco metiendo cosas debajo de la alfombra, pensando en otras cosas, agradeciendo a esa gente que realmente vale la pena su ayuda, su apoyo en los peores momentos. Porque han conseguido volver a hacerte sonreir, aunque sea a ratos.

...Wake me up,
when september ends...
Y, ya que estás, sigues borrando y haciendo limpieza en tu vida. Aquella zorra a la que le importas una mierda, aquel "amigo" que "tanto" se ha interesado por ti en los malos momentos, aquél contacto que solo te aporta mierda, ese teléfono que ya no quieres para nada...
Delete. Delete. Delete.
Al final, acabas llegando al fondo. A los restos de "corazón" que pudieran quedarme. A los sentimientos. Al "amor". A las malditas Navidades y su hipócrita felicidad. A A siquiera confiar en alguien. Nunca más. Nunca, nunca más, volverá a hacerme alguien el daño que me hizo ella.
Delete.
2 Comments:
las cosas no se borran, nada se borra... para uno que le gusta la psiquiatría, debería saberlo. Lo mejor es, más que borrar, SUPERAR. Es difícil, ya... pero es mucho mejor, puedes luego ser feliz.
¿Borrar los recuerdos de una mala relación? Eso lo he visto yo en una película: "Eternal sunshine of the spotless mind".
Yo preferiría no olvidarme de las cosas malas, no vaya a ser que también pierda lo que aprendí gracias a ellas, y algún día acabe repitiéndolas.
Publicar un comentario
<< Home